jueves, 30 de diciembre de 2010

Un centímetro

Lo mejor del aÑo
Para mi, durante el mundial  se escribieron los mejores textos, en cuanto a futbol se refiere,de este año y este fue el que mas me gusto
Lo escribió un tal Trabuco López, un desconocido, no un periodista, un apacionado, un aficionado que sabe escribir:




Un Centímetro

¿Cuánto falta para que México pueda ser llamado un grande del futbol? Para mí, un centímetro. Nada más.
El centímetro que implica la diferencia entre un pase al pie y la pérdida de un tiempo para tratar de recomponer la trayectoria del balón. Ese centímetro que hace la diferencia entre un control de balón dirigido que te permita verticalidad a disputar un balón dividido y que mata un posible ataque. Un Centímetro que manda al balón que pega en el poste al fondo de la red y no a los brazos del recogebalones. El centímetro de diferencia entre saltar para girar el cuello y conectar el balón a una rechifla monumental por el oso de no atinarle a la pelota. Ese centímetro que separa los campeones del mundo de los que sólo generan recuerdos esporádicos.

Suena fácil, pero domar y manipular ese centímetro requiere de decenas de años de perfeccionamiento técnico, de inversión estructural, de trabajo mental, de educación competitiva, de un ambiente diseñado a la mejora continua que sólo se forja con un proyecto con objetivos a largo plazo, claros y puesto en marcha por gente que tenga la ambición de controlar ese centímetro.
Nos preguntamos cada cuatro años: ¿Por qué Brasil y Alemania siempre pelean las semifinales? ¿Por qué Argentina a pesar de todo se puede colar?, Por qué Italia con su futbol rácano y mediocre gana campeonatos?… ¿Por qué ellos sí? Fácil. Ellos ya hicieron la tarea y conocen el destino. Algunos mediante un trabajo rutinario y arduo que va de maravilla con su carácter férreo y otros de manera natural, aprendida en la calle con la libertad y el descaro que sólo la pobreza genera. Pero sobre todo, porque ya no se preocupan por ese centímetro. Después de todo ya lo tienen dominado. ¿Se dan cuenta de lo qué hablo? Estoy hablando de la barrera psicológica entre el “casi lo logro” al “ya sé cómo lograrlo”.
Lo más difícil de lograr una meta, no es alcanzarla, es hacer el camino. Puedes destinar infinidad de recursos para lograr un trofeo pero si no trazaste previamente el camino, jamás podrás repetir tu hazaña, ya que intentarás cosas al azar para ver si en una de esas te reencuentras con el premio mayor y con el tiempo tu meta se vuelve un mero accidente; y en lugar de avanzar, te estancas y en casos graves te atrasas.
Desde el ’89 cuando fuimos descartados para cualquier competencia por el “cachirul gate”. México inició un cambio importante en su plan y logró cuatro años después, pasar por primera ocasión a segunda ronda de un Mundial fuera del territorio mexicano. Maravilloso, señal de que cuando hay interés se pueden lograr avances. El problema es que se creyó que el entorno no cambiaría y el camino siempre sería igual. Posteriormente, con ayuda electrónica -trágicamente para nosotros, los simples mortales- la Selección se convirtió en un producto de reuso mercantil con vigencia de 48 meses y eso modificó el camino. El objetivo primordial de domar al escurridizo centímetro se trasmutó por el de vender jerseys, sándwiches, refrescos y cuentas bancarias. Camino para lo que realmente se ha estado trabajado en los últimos 10 años, y con todo éxito, por cierto.
La tragedia pues, no es más que las diferencias del plan. Mientras el aficionado, el verdadero sostén del negocio, busca que se domine ese maldito centímetro, los dueños del producto verde sólo quieren que el camino no cambie. Maldita sea. Y ¿saben qué?: se les va a cumplir. No hay indicios de que algo motive al futbol de México a mejorar. Quizás, únicamente cuando la MLS sea la liga referente a nivel mundial y cuando EU confirme que está haciendo la tarea de domar al malicioso centímetro. O también cuando el aficionado de México se detenga y se de cuenta que está frente a un muro de tres metros que no le permite ver mas que un anuncio “Del otro lado está el 5to. partido” y todos seguimos aferrados que el único camino es atravesar el muro. Las televisoras y los dueños del balón se están encargando de vender la idea de que nuestra máxima aspiración es jugar cuartos de final y lejos de preguntarnos si realmente eso es lo que queremos del fútbol que representa a nuestro país, la gran mayoría acepta como verdad irrefutable semejante estupidez.
No aprendemos, pero somos buenos para seguir chillando. Sí, quizás durante una semana a todo el mundo se le inflama el pecho y se queja: “‘che Osorio pendejo”, “Maldito Aguirre”, “Maldita Argentina”, “Árbitro ratero”, pero dentro de tres semanas, cuando se reinicie la actividad pambolera mexica todo estará olvidado y nuevamente no habrá más que gritos, esperanzas, y una que otra queja frente al televisor. Ciclo que se renovará y concluirá dentro de 48 meses a menos de que, exijamos con el poder del control remoto, para aquellos que no tenemos injerencia directa; con el poder de la presión mediática para aquellos que tienen el recurso a su disposición y con dinero para aquellos que pueden hacer la diferencia, que se comience a trabajar en el proyecto a largo plazo que establezca los lineamientos que definan el camino del perfeccionamiento técnico, de inversión estructural, de trabajo mental, de educación competitiva y de un ambiente diseñado para la mejora continua que permita el dominio de ese tan lejano centímetro.

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